Hay unos ojos que seducen sobre la línea blanca
que refleja el cielo
y una espejismo fugaz que parpadea al filo de la vista,
Un desierto blanco bajo una media luna roja
que me atrapa en una línea curva punteada,
Una lágrima que surca el silencio de la noche
en deseo de una tregua,
de la fortaleza del recuerdo,
de una nota que atenace la memoria.
Hay una calle que anhela el tacto de tu piel
cada gota de lluvia quiere tu nombre,
cada palabra mía un beso,
cada dedo un poro de tu piel.
Me aferro a tu silencio
para no ahogarme en el fracaso
y entonces recuerdo todas las otras sonrisas,
todas las miradas rotas,
todos los amaneceres
y hay algo dentro mío que se parte
porque aún no soy capaz olvidarte.
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